DIA 1 - 1/11/26

Mi Dios: Recibiéndolo por Fe. 

Hebreos 11:6 –"Pero sin fe es imposible agradar a Dios."

En un mundo donde muchos comparten experiencias ajenas, hablan de otros dioses y multiplican opiniones con puntos de vista tan variados como limitados, surge el error común de intentar encajar a un Dios grande, sublime y divino en el molde estrecho del conocimiento humano: egoísta, finito y falto de sabiduría verdadera.

Pero todo comienza con la fe. La fe es el puente esencial que nos permite aceptar y recibir lo sobrenatural. Una fe genuina, anclada en el Dios verdadero, abre las puertas del entendimiento divino, revelándonos realidades que trascienden nuestra comprensión. Y la vida de fe es verdaderamente maravillosa: no solo te abre el panorama de lo celestial, divino y sobrenatural, sino que te invita a habitar en esa dimensión eterna, donde el cielo toca la tierra en tu cotidianidad.

El versículo de hoy, Hebreos 11:6, nos lo recuerda con claridad: "Sin fe es imposible agradar a Dios". Para desentrañar la identidad de Dios su esencia eterna, su poder infinito, su amor inagotable necesitamos precisamente esa fe, vivificada por una experiencia personal y transformadora con Él.

La Biblia nos presenta innumerables facetas de Dios: su santidad inabarcable, su justicia perfecta, su gracia redentora. Muchas de ellas escapan al razonamiento humano, porque Él es un Ser supremo, infinitamente superior a nuestra mente limitada. Intentar reducirlo a nuestras ideas es como tratar de contener el océano en una copa.

Como la máxima creación, fuimos diseñados para esta búsqueda apasionada de El, ¡Mi Dios! Para conocer tu corazón, para reflejar tu imagen y para vivir en comunión plena. Pero el enemigo nos distrajo con sombras y mentiras, alejándonos de tu luz. Hoy, por fe, volvemos a tus brazos amorosos, listos para redescubrir quiénes somos en Ti.

En este día de ayuno y oración, dedicado a la identidad de Dios y a proclamar "¡Ese es mi Dios!", te animo a cultivar e incrementar tu fe. Jesús nos enseñó que basta con una fe del tamaño de un grano de mostaza pequeña, pero poderosa; sin embargo, no puede quedarse estancada. Debe crecer, germinar y convertirse en un árbol frondoso que dé sombra y produzca frutos abundantes para la gloria de Dios.

Acción del Día: Ora en voz alta: "Señor, te recibo hoy por fe como mi Dios soberano", y escribe una oración de compromiso personal, clama al Señor: "Aumenta mi fe, para que pueda contemplar lo grande, glorioso y sublime que eres Tú, mi Dios". Que esta Oracion te lleve a una experiencia maravillosa, donde la intimidad con Él produzca una nueva identidad en ti: la de un hijo amado, un heredero eterno, un reflejo vivo de su gloria. Y que tu corazón declare con gozo y convicción: "¡Ese es mi Dios!". En Él, hallarás no solo identidad, sino propósito eterno. Amén.