DIA 18

Identidad y Autoridad de la Iglesia

Mateo 18:18-20 "De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. De cierto os digo que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

Como Iglesia, nuestra identidad no es la de un club social, sino la de un cuerpo empoderado con autoridad sobrenatural delegada por Cristo. Jesús nos revela en Mateo 18 que nuestra voz en la tierra resuena en el cielo, pero esta autoridad no es un derecho universal; exige alineación con el Reino de Dios.

Primero, reconoce que la autoridad no es para los rebeldes, manipuladores, sediciosos, caprichosos o sublevados. Dios no respalda la división ni el egoísmo; Él busca corazones humildes que edifiquen, no destruyan. Nuestra verdadera identidad surge cuando nos sometemos a Él y a los unos a los otros en amor.

En segundo lugar, la autoridad es para los que se ponen de acuerdo. Puedes trabajar en ella declarando lo que está escrito en la Palabra: "Dices lo que dices porque está escrito". Dios la avala; Su verdad activa a los ángeles del cielo para que ministerien a tu favor. Aquí entra el poder de atar y desatar:

  • Atar es prohibir: Declara al diablo: "No tienes lugar; te niego entrada en mi vida, familia o finanzas".

  • Desatar es permitir: Usa tu autoridad para bendición, abriendo los cielos y desatando sanidad, liberación y salvación para toda tu familia.

Esto no se hace en aislamiento: tienes que ponerte de acuerdo con tu hermano. Los cielos se abren en el poder del acuerdo; no es para llaneros solitarios. Imagina una oración de pacto por salvación familiar: ata y prohíbe al diablo entrometerse en tu hogar, finanzas o relaciones. Haz un compromiso mutuo: "Cuida mis espaldas y yo las tuyas". En ese pacto, los ángeles se activan por la orden del Padre, y las bodegas del cielo se abren en prosperidad.

Somos llamados a echar fuera la enfermedad de los hogares y familias, pero debemos hacerlo creyendo y accionando en el Nombre de Jesús (Marcos 16:17). Finalmente, este acuerdo y pacto produce impulso y saltos a lo sobrenatural: "Pidan cualquier cosa y lo recibirán". Donde dos o tres se congregan en Su nombre, Él está en medio, amplificando nuestra fe hacia milagros.

Oración. Padre celestial, en el Nombre de Jesús, declaro mi identidad como parte de Tu Iglesia empoderada. Renuncio a toda rebelión, manipulación o desacuerdo en mi corazón, y elijo el camino del pacto y la unidad. Me pongo de acuerdo con mis hermanos: atamos toda obra del enemigo en nuestras vidas, familias y finanzas; le prohibimos lugar y lo negamos autoridad. Desatamos bendición, abrimos los cielos y permitimos sanidad, liberación y salvación para todos los nuestros. Activa a Tus ángeles para que guarden nuestras espaldas y abran las bodegas de prosperidad. Creyendo en Tu Palabra, pedimos cualquier cosa en acuerdo, y la recibimos por fe. Donde nos congregamos, Tú estás en medio. Amén.

Acción del Día. Hoy, contacta a un hermano en Cristo y haz un pacto de oración breve (5-10 minutos por teléfono o en persona). Acuérdense en atar una barrera específica del enemigo (como enfermedad en un familiar o estancamiento financiero) y desaten bendición en su lugar. Declaren juntos Mateo 18:19 y anoten lo que Dios les muestre. Comparte el testimonio mañana para ver el impulso sobrenatural en acción. ¡Camina en tu autoridad!