DIA 3 - 1/13/26

Mi Dios como Padre: El Creador Eterno

Isaías 64:8 (NBLA)  8 Pero ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padre, Nosotros el barro, y Tú nuestro alfarero; Obra de Tus manos somos todos nosotros.

Reflexión: Imagina por un momento aquellos días de la infancia en la escuela: padres y madres llegando con sus hijos, cada uno con su estilo único –unos apresurados, otros pausados–, pero todos unidos por un gesto común: la mano extendida, un abrazo protector, una mochila cargada con lo esencial para el día. Ese lazo visible no era solo rutina; era un reflejo profundo de amor paternal: protección contra el mundo desconocido, con la provisión para las necesidades del momento, y una promesa silenciosa de guía constante.

Qué maravilla descubrir que el Dios eterno, el Creador de los cielos y la tierra, se revela a sí mismo como Padre. No es un título distante o abstracto; es una invitación íntima a reconocer que hay Alguien infinitamente mayor que nosotros, pero que anhela una relación cercana, una comunión familiar. Como el alfarero que toma el barro sin forma y lo moldea con cuidado paciente –no para destruirlo, sino para transformarlo en una obra maestra–, Dios nos toma en Sus manos. Él nos protege de las tormentas de la vida, nos provee no solo lo básico, sino "cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre" (1 Corintios 2:9).

En Su identidad como Padre, nos dice: "Tú eres Mío, obra de Mis manos". No somos accidentes ni productos del azar; somos hijos amados, formados con propósito eterno, destinados a brillar con Su gloria.

Esta verdad redefine nuestra identidad: no somos meros sobrevivientes, sino herederos de un Padre que nos moldea en medio de nuestras imperfecciones. En los días de duda, cuando el barro se siente quebradizo, recuerda que Sus manos no sueltan; ellas restauran, refinan y revelan lo que Él siempre vio en ti: potencial divino.

Aplicación para hoy (en este día de ayuno):

Dedica un momento de quietud para "descubrir al Padre". Siéntate con el Salmo 103:13 –"Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen"– y reflexiona: ¿En qué área de tu vida sientes que el "barro" necesita ser moldeado?

Escribe una necesidad específica (protección, provisión, guía) y entrégasela a Dios, confiando en que, como Padre, Él la transforma en bendición.

Comparte esta verdad con alguien cercano, recordándoles que todos somos obra de Sus manos.

Oración: Padre Eterno, Alfarero amoroso, gracias por revelarte como el que nos toma de la mano y nos moldea con ternura infinita. En este ayuno, ayúdame a soltar mis resistencias y a confiar en Tu diseño perfecto. Que Tu protección me cubra, Tu provisión me sostenga y Tu comunión llene mi corazón de paz. Forma en mí una vida que glorifique Tu nombre, como obra maestra de Tus manos. En el nombre de Jesús, Amén.