DIA 13 - 1/23/26
Devocional: La Identidad
Somos Templos del Espíritu Santo
Lectura Bíblica: 1 Corintios 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestros cuerpos y en vuestros espíritus, los cuales son de Dios.”
Hoy recordamos que, como creyentes, nuestro cuerpo es un templo del Espíritu Santo. Esto significa que la presencia de Dios habita en nosotros. Es un gran privilegio, pero también una gran responsabilidad. Cada día, tenemos que decidir a quién permitimos entrar en nuestro templo.
¿Quién habita en ti? Es un desafío constante: podemos permitir que el Espíritu Santo nos guíe y transforme, o podemos abrir la puerta a influencias negativas. Cuando permitimos que Jesús obre en nuestra vida, Él nos ayuda a manejar nuestro temperamento y malos hábitos. En Tito 1:8 se nos recuerda que debemos morir a la carne y vivir en la voluntad de Dios.
Aceptar al Espíritu Santo en nuestras vidas también significa madurar en los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Esto es esencial, ya que nuestras acciones y actitudes deben reflejar la gloria de Dios en nuestro templo. No somos una simple estructura de paredes; somos seres vivos donde Dios desea habitar y manifestar Su gloria.
El orgullo y el humanismo ofenden a Dios y pueden hacer que Su presencia se aleje de nosotros. En este tiempo, el mundo nos ofrece muchas tentaciones para cambiar nuestra lealtad a Dios por fama y riqueza. Muchos han intercambiado su propósito eterno por lo temporal. No dejes que tu don o talento se convierta en un artículo de cambio en el comercio del mundo.
Recuerda que la genética de nuestro templo vivo proviene de los principios y valores que Dios quiere implantar en nosotros. Él desea que nuestro corazón, mente y espíritu sean lugares donde Su gloria pueda florecer. Si deseas ser usado por Dios, si anhelas recibir un don del Espíritu Santo o ser una herramienta para avergonzar a Satanás, comienza por permitir que el Espíritu Santo habite en ti plenamente.
Reflexión: ¿Quién reside en el templo de tu vida hoy? Permítele al Espíritu Santo que tome el control y transforme tu corazón.
Oración: Señor, gracias por habitar en mí. Ayúdame a vivir de manera que glorifique Tu nombre. Quiero ser un templo puro y útil para Ti. Dame la fuerza para rechazar las ofertas del mundo y centrarme en Tu propósito. En el nombre de Jesús, amén.
Acción: Hoy, elige un área de tu vida donde necesitas permitir que el Espíritu Santo te transforme. Reflexiona sobre cómo puedes vivir de manera auténtica, como el templo que eres, y realiza una acción que honre a Dios en esa área.