DIA 7 - 1/17/26

Conociendo a Jesucristo, el Hijo de Dios

Mateo 16:15–16 (NBLA)  15 “Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?», les preguntó* Jesús.  16 Simón Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente»

En estos días de ayuno, no solo busquemos al Padre. Vamos más hondo con Jesús, el Hijo de Dios. Su ser es el centro de lo que creemos.

Cuando Jesús nace en esta tierra, todo cambia. No es un nacimiento común: el Espíritu Santo interviene, y Dios el Padre muestra cuánto valora al ser humano. A través de Jesús, vemos cada parte de Dios reflejada aquí en la tierra, como un espejo vivo. Los evangelios nos cuentan su vida: el Hijo maduro y primogénito, que camina con propósito, sin miedos ni dudas y en santidad.

Jesús no se preocupaba por el dolor que vendría. No temía la cruz, la corona de espinas o la lanza. Solo le importaba llegar al final, porque conocía su destino: salvarnos y abrirnos el camino al Padre. Él es el puente, el Camino verdadero. Dios no quiere que nos quedemos solo en la salvación por Jesús; quiere llevarnos a la plenitud con el Padre. Y el Espíritu Santo hace el trabajo: nos guía a Jesús para guiarnos hasta el corazón del Padre.

Ahora, por ese mismo Espíritu, somos una nueva creación. Ya no somos extraños: somos hijos de Dios, coherederos con Cristo. Jesús ya no es solo el unigénito; Él es el primogénito entre muchos hermanos. No importa si eres judío o gentil, circuncidado o no: lo que cuenta es ser renovado en Él. Dar de nosotros mismos tiempo, amor, fe no es un peso; es el desafío y la promesa de vivir su identidad. En este ayuno, pregúntate como Pedro: "¿Quién es Jesús para mí?" Su respuesta te hace libre, te hace familia, te hace nuevo.

Piensa en estas verdades de Jesús, pidiendo al Espíritu que las hagan parte de tu día:

Juan 14:9 – "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Juan 14:6 – "Yo soy el camino, la verdad y la vida

Hebreos 12:2 – "Puso los ojos en Jesús... quien por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz.

Romanos 8:17 – "Si somos hijos, herederos también; coherederos con Cristo

Acción del Día

Hoy, siéntate en un lugar quieto y responde en voz alta a la pregunta de Jesús: "¿Quién soy yo para ti?" Escribe una frase simple, como Pedro: "Tú eres mi Salvador, mi Camino". Ora 10 minutos dando gracias por su identidad en ti, y pide al Espíritu que te muestre una forma de "dar" hoy –un acto de amor que refleje su ser. Comparte esa frase con un amigo de fe; así, su reconocimiento crece en todos.